lunes, 26 de septiembre de 2016

Alfabetizacion Inicial

Investigación en torno a la alfabetización inicial
Martínez Liliana
Estudiante del tercer año del profesorado de Educación Inicial
Instituto Superior de Formación Docente, Escuela Normal Superior N°12



Resumen: En principio se detallan antecedentes en torno a la significación y conceptualización de la alfabetización inicial a lo largo del tiempo. Se dirige a un análisis sobre los distintos procesos que involucran el aprendizaje de la lengua escrita y oral  que ocurre durante los primeros años de vida, antes de la enseñanza formal. El informe aporta además un marco integrado y coherente de la alfabetización inicial, centrándose para ello en diferentes eventos de habla. La importancia del juego y de las distintas actividades pragmáticas que inciden en la adquisición del lenguaje también será foco de estudio para finalmente comprender la importancia de la alfabetización  en el nivel inicial.


Summary: In principle detailed background about the meaning and conceptualization of the initial literacy over time. It addresses an analysis of the various processes involving the learning of spoken and written language that occurs during the first years of life, before formal schooling. The report also provides an integrated and coherent framework for initial literacy, by focusing on different speech events. The importance of play and the various pragmatic activities that affect language acquisition will also be focus of study to finally understand the importance of literacy at the initial level.

keywords: literacy acquisition Definition



Para comenzar con el informe se requiere primeramente conocer los antecedentes en torno a la alfabetización inicial. A fines de los años setenta La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO; en inglés United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) reunió a los países de América Latina y el Caribe para la formulación de políticas y estrategias con el fin de superar el analfabetismo antes del año 2000. Cuando se cumplió el plazo de vigencia que se había fijado, los países participantes realizaron una petición a la UNESCO para dar continuidad al proyecto y seguir avanzando en el progreso de la calidad de la educación. Hoy a 16 años de su lanzamiento aun sigue en permanencia dicho proyecto. A pesar de que el analfabetismo disminuyó sustancialmente en muchos países, aún existen cifras alarmantes. [1] Según su definición la alfabetización es un proceso complejo que ha sido redefinido muchas veces a lo largo del último siglo tratando de incorporar, al ritmo de los avances tecnológicos, aquellos conocimientos que caracterizan a la persona alfabetizada en el tercer milenio. Actualmente, sin embargo, los expertos y los organismos internacionales entendidos en la materia sugieren recuperar el sentido primordial de la alfabetización como aprendizaje de la lengua escrita, la lectura y la escritura, criterio que puede ser mantenido desde mi punto de vista.
La alfabetización no es una adquisición natural, sino el aprendizaje del sistema y las estrategias de uso de un producto cultural,  por lo que el modo de desarrollar la alfabetización y la forma de emplear las habilidades que implica dependen de circunstancias sociales y culturales concretas. El desarrollo de la alfabetización constituye un proceso social que empieza en las relaciones vivenciales de los niños con las personas que les sirven de modelo lector y escritor en su entorno diario y se expresa y entiende en comunidades cada vez más amplias. Por lo tanto, podemos decir que el desarrollo de la alfabetización constituye un proceso profundamente social que se inserta en las relaciones sociales sobre todo en las de los niños con las personas más cercanas de su entorno. Estas personas les sirven de modelo, no solo le  crean expectativas, sino que también lo instruyen y animan.
Según Paz Baeza Bischoffshausenel proceso de alfabetización inicial comienza con las interacciones no verbales de los niños y verbales tempranas con otros, el conocimiento del ambiente, y sus exploraciones y se desarrolla tras el transcurso de toda la vida a mayor grado mientras más experiencia tenga con la lectura y la escritura.” (Paz Baeza Bischoffshausen; ¿Qué se entiende hoy por alfabetización inicial? PUC. Facultad y Educación Agosto 2006)  Dentro de este proceso el rol del niño es activo y constructivo, siendo el rol del adulto el de facilitador, ampliando el aprendizaje que el niño de forma autónoma ha iniciado.
Ahora bien, la alfabetización inicial, es un proceso constructivo, proceso interno del niño, en base a sus propias exploraciones y al uso de la lengua. Para que un aprendizaje sea significativo y efectivo tanto en lectura, escritura, debe tener en consideración algunos factores claves como el conocimiento acerca de lo impreso que incluye la comprensión de que el lenguaje es ordenado, permanente y tiene un fin. Debe conocer tipos de letras, mayúsculas, minúsculas y tener  conciencia de los números. La lectura requiere tanto de un enfoque estratégico que se oriente a la comprensión como de la activación de los procesos de identificación de las palabras, de cuya mayor o menor automatización dependerá la eficiencia con la que se logre la identificación.
Como señala la autora, los procesos relacionados con el reconocimiento de palabras suelen ser considerados en forma separada de los procesos relacionados con la comprensión del significado de las palabras identificadas. Esta forma de proceder no atiende al hecho que ambos tipos de proceso operan de manera interactiva y que su desarrollo a través de la edad ocurre también como una interacción entre niveles progresivos de identificación y de comprensión de los textos. La activación de estos procesos involucra también componentes motivacionales, metacognitivos y sociales, de colaboración con otros y de participación en la comunidad y la cultura.
En relación a los procesos de adquisición me parece oportuno mencionar esta cita tomada del prólogo, del libro de Bruner J. que  nos permite una aproximación a la postulación del autor en cuanto a la adquisición del lenguaje. “…sus temas se refieren a la forma en que el niño pequeño adquiere los USOS de su lenguaje nativo, su énfasis está en la pragmática, en aprender cómo hacer las cosas con palabras (…) en especial, cómo lograr una atención recíproca y el manejo de acciones en común con otra persona por medio del lenguaje…”. (Bruner, Jerome. “El Habla del Niño”. Ed. Paidós. Bs. As. 1994.)
En sus investigaciones son de suma importancia los conocimientos del mundo real previos al lenguaje que posee el niño. El autor no deja de tener en cuenta el contexto y la función comunicativa.
 Bruner, en primera instancia, explica en qué consiste la adquisición del lenguaje: se trata del dominio de tres facetas inseparables en cuanto al tiempo de dicha adquisición: la sintaxis, la semántica y la pragmática del lenguaje.
En este proceso intervienen al menos dos factores: uno de ellos consiste en una “predispuesta capacidad”, similar a lo que Chomsky llamó “capacidad innata”.
El otro factor está constituido  por el entorno del aprendiz, por los hablantes maduros que le otorgan un sistema de apoyo. Es decir, ambos factores hacen a la inserción del individuo tanto a una comunidad lingüística como a una cultura.
Existe una “facultad original” de los seres humanos que los hace crecer continuamente en cuanto a su comunicación; la influencia social primaria de su entorno también estimula este proceso cognitivo. 
El texto enfatiza la existencia de cierta “aptitud” especialmente humana que lleva al hombre a ciertas acciones humanas; Bruner lo denomina “facultad original”.
“…el niño entra al mundo del lenguaje y la cultura con una preparación  para encontrar, o inventar formas sistemáticas de relación con los requerimientos  sociales y las formas lingüísticas…” (Bruner 1983, pág. 29)
Todas estas facultades originales, que empiezan a partir de las primeras relaciones sociales (intercambios etc.), son la ayuda básica y/o inicial para que el niño aprenda a usar el lenguaje. Es decir, antes de la comunicación lingüística, aprende otros sistemas funcionales de intercambio.
Entonces, la adquisición del lenguaje es pragmática, no sistemática o mágica. Lo que mueve al aprendizaje de la lengua es la necesidad comunicacional del ser humano; nuestra comunicación lingüística tiene una finalidad y una función.
En este caso la ayuda que recibe el niño por parte de los adultos (especialmente padres), es esencial para dicha adquisición. En primera instancia hay una adaptación lingüística de los mayores: cuando se le habla al pequeño se utiliza un nivel lingüístico más sensible a este, más comprensible; se torna un hecho rutinario.
Es allí cuando el niño, con su pequeña capacidad de procesar información, logra comprender las referencias a las que los adultos aluden; que en su primer momento  son comunicaciones no lingüísticas; que conforman la base de la adquisición del lenguaje.
Las rutinas mencionadas constituyen uno de los dos factores mencionados anteriormente, que ayudan al niño a desenvolverse lingüísticamente. Se lo denomina “Sistema de Apoyo de Adquisición del Lenguaje”, y consiste en una serie de “formatos familiares”, convenciones que guían al aprendiz en una suerte de proceso progresivo y continuo, al uso del lenguaje; etapa donde los procedimientos característicos, básicos, consisten en juegos creados por el lenguaje que se transforman luego en la lengua propia del niño. También es fundamental en este aprendizaje, sintonizar con su modo de hablar.
Bruner afirma que los juegos practicados con los bebes lo van formando e integrando socialmente. Entre esos juegos (a saber, el “cu-cu”, la aparición y desaparición de objetos y personas, el “arre arre caballito”, etc.), el lenguaje es uno de los elementos fundamentales. Si bien son juegos utilizados para dar sentido a la vida del niño pero implican una gran riqueza para su crecimiento. En un principio sirven para que el niño aprenda a organizar estructural y ordenadamente su vida mediante las reglas del juego.
A través de diversas actividades experimentales y/o pragmáticas, Bruner explica la importancia que tienen estos juegos mencionados para que el niño pueda acercarse progresivamente al uso del lenguaje.
Dentro de una serie de esas contribuciones del juego encontramos la comprensión de los turnos de la conversación, el niño aprende esto a partir de la estructuración de las partes del juego; también, el placer del juego que mantiene al niño concentrado en él, le será útil para luego mantenerse en una actividad compleja, una realidad estructurada, una forma de vida.
Existen diversas actitudes que tiene el niño en sus primeros meses de vida en cuanto al juego, y que luego, varios meses más adelante, aprende a ejercer otros roles. La realidad en la que está inmerso el niño en la primera instancia, está acompañada por la vocalización que aporta estructuras formales. Estas luego se convertirán en lenguaje pero, a su vez, son las que dan la posibilidad del cambio de roles mencionados recientemente.
Es decir, que las estructuras de los juegos “…se imponen en formatos del tipo indicar y solicitar, que, en efecto, son esenciales para el desarrollo y la elaboración de estas funciones comunicativas. Ellos proporcionan el medio que hace posible su convencionalización y, finalmente, su transformación de formatos en actos de habla más flexibles y móviles…” (Bruner, Jerome. “El Habla del Niño”. Ed. Paidós. Bs. As. 1994, pág. 63).
El siguiente paso consiste en la referencia. Una de las fases de la referencia es que implica una interacción social que requiere de cierta reciprocidad o acuerdo entre emisor y receptor.
Puede existir un importante desacuerdo cuando el tema referido tiene la posibilidad de variar de acuerdo con la interpretación asignada desde la subjetividad del receptor. En estos influyen los medios para hacerlo, es decir los procedimientos que hacen a la unión de ambos. Ante el surgimiento de dificultades de esta índole entre madre e hijo, Bruner explica y da a entender por medio de un cierto número de prácticas experimentales, un mecanismo al que denominó “negociación”; mientras que el niño todavía no se expresa lingüísticamente, existen ciertos balbuceos y gritos, o gestos, etc., que la madre logra interpretar y de este modo satisfacer sus necesidades. Pero con el transcurrir del tiempo entre ambos existen ciertas actividades en las que se negociarán qué nombre se le dará a ciertos objetos.
Como sustitutos de aquellas cosas sobre las cuales no se hayan realizado acuerdos aún, existe la señalización que al utilizarla enriquece el paso antes explicado.
Para que sea progresiva la adquisición del lenguaje, debe existir la intención en la madre del niño de ir corrigiendo frecuentemente, y cada vez con mayor intensidad, cada uno de los balbuceos utilizados por este para expresarse o referirse a un determinado objeto. Lo mismo ocurre con la petición, en un principio existe cierta complejidad ya que se debe interpretar lo que el niño solicita hasta llegar al acuerdo mediante los procesos de la negociación. 
El entrenamiento del niño implica no solamente aprender reglas gramaticales, sino también su inserción a una cultura determinada, mediante el lenguaje.
La siguiente cita textual hace referencia  a esta función cultural de la lengua: “…el requerir  proporciona un medio no sólo para conseguir cosas hechas con palabras, sino para operar en la cultura. Esto implica no sólo coordinar el propio lenguaje con los requerimientos de acción del mundo real, sino hacerlo en las formas culturalmente prescritas  que involucran a la gente real…” (Bruner, Jerome. “El Habla del Niño”. Ed. Paidós. Bs. As. 1994, pág. 123)
El autor menciona que en el crecimiento del niño, en un determinado momento, el interés de los padres se vuelve hacia los modales del niño antes que a los buenos usos lingüísticos.
Las relaciones sociales son pertinentes desde los primeros pasos del desarrollo intelectual infantil, incluso desde la comunicación pre-lingüística hasta el momento en que este se integre a nuevos contextos culturales cada vez superiores. El aprender a usar  la lengua es un hecho social; la intervención del contexto que rodea al aprendiz es la primordial influencia para dicha adquisición. Lo mismo ocurre con el aprender a leer y escribir. Daviña vincula a estos procesos con una problemática aun mayor que consiste en “ser alfabetizado”. “… la alfabetización como capacidad de hablar, escribir, leer y pensar en forma crítica…es así una interacción de ese individuo con el mundo en que se lee y escribe…” (DAVIÑA, Lila. “Adquisición de la Lectoescritura”. Ed. HomoSapiens. Rosario. 2000 pág. 13).
La lectoescritura continúa la linealidad y las mismas características (en cuanto a la adquisición) que el aprender a hablar; es decir que componen un proceso de aprendizaje sucesivo. Ambos son procesos tanto lingüísticos como sociales, solamente que la lectoescritura es una práctica puramente cultural y principalmente construida en una institución escolar en esto difiere totalmente del aprendizaje primario de la lengua.
El lugar que ocuparon los padres en los primeros pasos del “aprender a hablar”, ahora lo constituye el entorno institucional encargado también de crear situaciones de aprendizajes que contribuyan  a la motivación del niño por aprender estas prácticas.
En dichos de Lila Daviña que expresa que Vigotsky se vincula con Bruner en tanto que considera que el niño aprende o se desarrolla, por un lado de modo “natural” (mecanismos de cambio, biológicos) y por otro “cultural”, en donde influyen las relaciones sociales y los cambios son producidos mediante la instrucción del adulto. “…el entorno social interviene activamente desde que el niño nace y por eso la infancia es el centro de la prehistoria de los procesos psíquicos superiores y de los saberes…” (DAVIÑA, Lila. “Adquisición de la Lectoescritura”. Ed. Homo Sapiens. Rosario. 2000 pág. 22).
Por tal motivo son pertinentes los aprendizajes iniciales para que se continúe instruyendo al niño en base a estos conocimientos previos. En esta dimensión podemos mencionar el concepto de Vigotsky de “zona de desarrollo próximo”.
Para ser mas explicativo citemos una definición textualmente de Lila Daviña: “…enseñar consiste en ayudar al desempeño a través de la zona del desarrollo próximo. Se puede decir que la enseñanza tiene lugar cuando se ofrece ayuda en algunos puntos de la Zona de desarrollo proximo en la que el desempeño necesita ayuda…”.
En esta teoría se explica que la escritura deriva del gesto, la imitación y el juego; y de manera natural el niño descubrirá que la escritura es la representación de las cosas. Por ende, aprender no será costoso para él ya que en su infancia hubieron “métodos primitivos” (anteriores a las palabras escritas),  gráficos q realizaba en representación de algo o alguien.
Esto tiene que ver con el concepto de “referencia” mencionado por Bruner en cuanto a la comprensión que el niño logra tener en determinado momento, es decir cuando comienza a reflexionar en las referencias de cada expresión lingüística.
Una vez que aprenden estos aspectos de la lengua, están capacitados para pasar al siguiente nivel de desarrollo intelectual; luego se aplicarán diversos métodos para que los conocimientos del niño sean transformados, consolidados y adaptados durante el proceso de escolarización.
En conclusión la alfabetización no sólo provee recursos para desarrollar capacidades cognoscitivas para reflexionar, diferenciar, integrar, es decir, procesos de comprensión de la realidad, sino que desarrolla la autoestima y la valoración de sí mismo, en tanto provee recursos para desarrollar la autonomía y por ende recursos para atreverse y promover para sí y para los demás iniciativas que propendan al desarrollo social y humano...". Desde sus primeros días de vida, los niños interactúan con un entorno alfabetizado en el que los textos escritos están presentes en formatos diversos y son utilizados con distintos fines. A partir de estas experiencias, los estudios han mostrado que los niños adquieren un conocimiento funcional de los componentes, productos y usos del sistema de escritura y de las formas en las cuales las actividades de lectura y escritura se relacionan y se diferencian del lenguaje hablado. En este proceso, ellos descubren la importancia y las funciones de la lectura y la escritura en la sociedad, en el marco más amplio de otros aprendizajes tempranos, que constituyen la base de su desarrollo cognitivo, afectivo y social. El proceso que siguen los niños en su apropiación de la alfabetización, puede ser descrito como una resolución de problemas, que se inicia con la distinción entre el dibujo y la escritura y avanza hacia una comprensión progresiva de lo que la escritura representa. Teale (1995) resume los principios fundamentales de este nuevo paradigma acerca del desarrollo de la alfabetización:
ü  Aprender a leer y escribir es un proceso que comienza tempranamente en la vida infantil, a través del uso de conductas de lectura y escritura genuinas, en el contexto familiar y en los centros educativos.
ü   Lectura, escritura y lenguaje oral son procesos psicolingüísticos que evolucionan de manera interrelacionada y no secuencial, desde el inicio del desarrollo.
ü  El proceso de alfabetización se desarrolla en contextos reales, a través de actividades significativas, dirigidas a resolver un problema y no como una actividad aislada.
ü  Los niños aprenden la lengua escrita a través de una participación activa en su entorno: en actividades de lectura y escritura compartidas con los adultos y a través de sus propias producciones.
ü  El proceso de alfabetización abarca un conjunto de estrategias, conocimientos y actitudes relacionadas con la lengua escrita y sus funciones sociales.
ü  El desarrollo de la alfabetización puede ser descrito como una serie de etapas, pero los niños avanzan a ritmos distintos y a través de aproximaciones diversas
Esto demuestra que los avances progresivos observados a través de la edad son la base a partir de la cual se han propuesto una serie de fases en la evolución de la lectura y la escritura, desde la primera infancia. Estos diversos  autores enfatizan su carácter de marcos de referencia para la observación y el apoyo de los niños en el dominio progresivo de las destrezas y los conocimientos relevantes para la lectura y la escritura. A partir de las investigaciones realizadas se puede concluir entonces que si bien los aspectos mencionados se toman en cuenta, no son el eje fundamental en el aprendizaje de la lengua escrita. A lo que se apunta actualmente es que los chicos puedan ir apropiándose de las prácticas de la lectura y escritura en la sociedad. Es decir, que interactúen con este objeto de conocimiento como lectores y escritores. En esta edad temprana los niños aprenden a prestar atención a la entonación y al ritmo del lenguaje y luego muestran su habilidad para distinguir algunas de las propiedades que caracterizan el lenguaje de su entorno inmediato.



Bibliografía

BRUNER, Jerome. “El Habla del Niño”. Ed. Paidós. Bs. As. 1994.                       
Cassany, Daniel. Describir el escribir. Cómo se aprende a escribir, Editorial Paidós, Barcelona, 1984.
DAVIÑA, Lila. “Adquisición de la Lectoescritura”. Ed. HomoSapiens. Rosario. 2000
Ferreiro Emilia y Teberosky Ana. Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño, Siglo XXI editores, México, 1979.
Ferreiro Emilia y Teberosky Ana. Los sistemas de escritura en el niño, Siglo XXI editores, 1970.
Grunfeld Diana, Azzerboni Delia y otros. Alfabetización inicial 0-5. La educación en los primeros años Nº1, Ediciones Novedades Educativas.
Paz Baeza Bischoffshausen. ¿Qué se entiende hoy por alfabetización inicial? Facultad y Educación Agosto 2006
UNESCO UNICEF, Mirando al futuro del desarrollo humano en América Latina y el Caribe. Pag.121 1987.
Teale, W. y E. Sulzby -Alfabetizacion emergente.- 1989.




[1] Centro de Estudio de Opinión Ciudadana Universidad de Talca, 2012;Pág. 1

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