Investigación en torno a
la alfabetización inicial
Martínez
Liliana
Estudiante del tercer año del profesorado de
Educación Inicial
Instituto Superior de Formación Docente,
Escuela Normal Superior N°12
Resumen: En principio se detallan antecedentes en
torno a la significación y conceptualización de la alfabetización inicial a lo
largo del tiempo. Se dirige a un análisis sobre los distintos procesos que
involucran el aprendizaje de la lengua escrita y oral que ocurre durante los primeros años de vida,
antes de la enseñanza formal. El informe aporta además un marco integrado y
coherente de la alfabetización inicial, centrándose
para ello en diferentes eventos de habla. La importancia del juego
y de las distintas actividades pragmáticas que inciden en la adquisición del
lenguaje también será foco de estudio para finalmente comprender la importancia
de la alfabetización
en el nivel inicial.
Summary: In principle detailed background about the meaning and
conceptualization of the initial literacy over time. It addresses an analysis
of the various processes involving the learning of spoken and written language
that occurs during the first years of life, before formal schooling. The report
also provides an integrated and coherent framework for initial literacy, by
focusing on different speech events. The importance of play and the various
pragmatic activities that affect language acquisition will also be focus of
study to finally understand the importance of literacy at the initial level.
keywords: literacy
acquisition Definition
Para comenzar con el
informe se requiere primeramente conocer los antecedentes en torno a la
alfabetización inicial. A fines de los años setenta La Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO; en inglés
United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) reunió a los
países de América Latina y el Caribe para la formulación de políticas y
estrategias con el fin de superar el analfabetismo antes del año 2000. Cuando
se cumplió el plazo de vigencia que se había fijado, los países participantes
realizaron una petición a la UNESCO para dar continuidad al proyecto y seguir
avanzando en el progreso de la calidad de la educación. Hoy a 16 años de su
lanzamiento aun sigue en permanencia dicho proyecto. A pesar de que el
analfabetismo disminuyó sustancialmente en muchos países, aún existen cifras
alarmantes. [1] Según su
definición la alfabetización es un proceso complejo que ha sido redefinido
muchas veces a lo largo del último siglo tratando de incorporar, al ritmo de
los avances tecnológicos, aquellos conocimientos que caracterizan a la persona
alfabetizada en el tercer milenio. Actualmente, sin embargo, los expertos y los
organismos internacionales entendidos en la materia sugieren recuperar el
sentido primordial de la alfabetización como aprendizaje de la lengua escrita,
la lectura y la escritura, criterio que puede ser mantenido desde mi punto de
vista.
La alfabetización no es
una adquisición natural, sino el aprendizaje del sistema y las estrategias de
uso de un producto cultural, por lo que
el modo de desarrollar la alfabetización y la forma de emplear las habilidades
que implica dependen de circunstancias sociales y culturales concretas. El
desarrollo de la alfabetización constituye un proceso social que empieza en las
relaciones vivenciales de los niños con las personas que les sirven de modelo
lector y escritor en su entorno diario y se expresa y entiende en comunidades
cada vez más amplias. Por lo tanto, podemos decir que el desarrollo de la
alfabetización constituye un proceso profundamente social que se inserta en las
relaciones sociales sobre todo en las de los niños con las personas más
cercanas de su entorno. Estas personas les sirven de modelo, no solo le crean expectativas, sino que también lo instruyen
y animan.
Según Paz Baeza Bischoffshausen “el proceso de alfabetización inicial
comienza con las interacciones no verbales de los niños y verbales tempranas
con otros, el conocimiento del ambiente, y sus exploraciones y se desarrolla
tras el transcurso de toda la vida a mayor grado mientras más experiencia tenga
con la lectura y la escritura.” (Paz Baeza Bischoffshausen; ¿Qué se entiende hoy por alfabetización
inicial? PUC. Facultad y Educación Agosto 2006)
Dentro de este proceso el
rol del niño es activo y constructivo, siendo el rol del adulto el de
facilitador, ampliando el aprendizaje que el niño de forma autónoma ha
iniciado.
Ahora
bien, la alfabetización inicial, es un proceso constructivo, proceso interno
del niño, en base a sus propias exploraciones y al uso de la lengua. Para que
un aprendizaje sea significativo y efectivo tanto en lectura, escritura, debe
tener en consideración algunos factores claves como el conocimiento acerca de
lo impreso que incluye la comprensión de que el lenguaje es ordenado,
permanente y tiene un fin. Debe conocer tipos de letras, mayúsculas, minúsculas
y tener conciencia de los números. La lectura requiere tanto de un enfoque estratégico
que se oriente a la comprensión como de la activación de los procesos de
identificación de las palabras, de cuya mayor o menor automatización dependerá
la eficiencia con la que se logre la identificación.
Como
señala la autora, los procesos relacionados con el reconocimiento de palabras
suelen ser considerados en forma separada de los procesos relacionados con la
comprensión del significado de las palabras identificadas. Esta forma de
proceder no atiende al hecho que ambos tipos de proceso operan de manera
interactiva y que su desarrollo a través de la edad ocurre también como una
interacción entre niveles progresivos de identificación y de comprensión de los
textos. La activación de estos procesos involucra también componentes
motivacionales, metacognitivos y sociales, de colaboración con otros y de
participación en la comunidad y la cultura.
En relación a los procesos de adquisición me
parece oportuno mencionar esta cita tomada del prólogo, del libro de Bruner J.
que nos permite una aproximación a la
postulación del autor en cuanto a la adquisición del lenguaje. “…sus
temas se refieren a la forma en que el niño pequeño adquiere los USOS de su
lenguaje nativo, su énfasis está en la pragmática, en aprender cómo hacer las
cosas con palabras (…) en especial, cómo lograr una atención recíproca y el
manejo de acciones en común con otra persona por medio del lenguaje…”. (Bruner, Jerome. “El Habla
del Niño”. Ed. Paidós. Bs. As. 1994.)
En sus
investigaciones son de suma importancia los conocimientos del mundo real
previos al lenguaje que posee el niño. El autor no deja de tener en cuenta el
contexto y la función comunicativa.
Bruner, en primera instancia, explica en qué
consiste la adquisición del lenguaje: se trata del dominio de tres facetas
inseparables en cuanto al tiempo de dicha adquisición: la sintaxis, la
semántica y la pragmática del lenguaje.
En este
proceso intervienen al menos dos factores: uno de ellos consiste en una
“predispuesta capacidad”, similar a lo que Chomsky llamó “capacidad innata”.
El otro
factor está constituido por el entorno
del aprendiz, por los hablantes maduros que le otorgan un sistema de apoyo. Es
decir, ambos factores hacen a la inserción del individuo tanto a una comunidad
lingüística como a una cultura.
Existe
una “facultad original” de los seres humanos que los hace crecer continuamente
en cuanto a su comunicación; la influencia social primaria de su entorno
también estimula este proceso cognitivo.
El
texto enfatiza la existencia de cierta “aptitud” especialmente humana que lleva
al hombre a ciertas acciones humanas; Bruner lo denomina “facultad original”.
“…el niño entra al mundo del lenguaje y la
cultura con una preparación para
encontrar, o inventar formas sistemáticas de relación con los
requerimientos sociales y las formas
lingüísticas…” (Bruner
1983, pág. 29)
Todas
estas facultades originales, que empiezan a partir de las primeras relaciones
sociales (intercambios etc.), son la ayuda básica y/o inicial para que el niño
aprenda a usar el lenguaje. Es decir, antes de la comunicación lingüística,
aprende otros sistemas funcionales de intercambio.
Entonces,
la adquisición del lenguaje es pragmática, no sistemática o mágica. Lo que
mueve al aprendizaje de la lengua es la necesidad comunicacional del ser
humano; nuestra comunicación lingüística tiene una finalidad y una función.
En este
caso la ayuda que recibe el niño por parte de los adultos (especialmente
padres), es esencial para dicha adquisición. En primera instancia hay una
adaptación lingüística de los mayores: cuando se le habla al pequeño se utiliza
un nivel lingüístico más sensible a este, más comprensible; se torna un hecho
rutinario.
Es allí
cuando el niño, con su pequeña capacidad de procesar información, logra
comprender las referencias a las que los adultos aluden; que en su primer
momento son comunicaciones no lingüísticas;
que conforman la base de la adquisición del lenguaje.
Las
rutinas mencionadas constituyen uno de los dos factores mencionados
anteriormente, que ayudan al niño a desenvolverse lingüísticamente. Se lo
denomina “Sistema de Apoyo de Adquisición del Lenguaje”, y consiste en una
serie de “formatos familiares”, convenciones que guían al aprendiz en una
suerte de proceso progresivo y continuo, al uso del lenguaje; etapa donde los
procedimientos característicos, básicos, consisten en juegos creados por el
lenguaje que se transforman luego en la lengua propia del niño. También es
fundamental en este aprendizaje, sintonizar con su modo de hablar.
Bruner
afirma que los juegos practicados con los bebes lo van formando e integrando
socialmente. Entre esos juegos (a saber, el “cu-cu”, la aparición y
desaparición de objetos y personas, el “arre arre caballito”, etc.), el
lenguaje es uno de los elementos fundamentales. Si bien son juegos utilizados
para dar sentido a la vida del niño pero implican una gran riqueza para su
crecimiento. En un principio sirven para que el niño aprenda a organizar
estructural y ordenadamente su vida mediante las reglas del juego.
A
través de diversas actividades experimentales y/o pragmáticas, Bruner explica
la importancia que tienen estos juegos mencionados para que el niño pueda
acercarse progresivamente al uso del lenguaje.
Dentro
de una serie de esas contribuciones del juego encontramos la comprensión de los
turnos de la conversación, el niño aprende esto a partir de la estructuración
de las partes del juego; también, el placer del juego que mantiene al niño
concentrado en él, le será útil para luego mantenerse en una actividad compleja,
una realidad estructurada, una forma de vida.
Existen
diversas actitudes que tiene el niño en sus primeros meses de vida en cuanto al
juego, y que luego, varios meses más adelante, aprende a ejercer otros roles.
La realidad en la que está inmerso el niño en la primera instancia, está
acompañada por la vocalización que aporta estructuras formales. Estas luego se
convertirán en lenguaje pero, a su vez, son las que dan la posibilidad del
cambio de roles mencionados recientemente.
Es
decir, que las estructuras de los juegos “…se
imponen en formatos del tipo indicar y solicitar, que, en efecto, son
esenciales para el desarrollo y la elaboración de estas funciones
comunicativas. Ellos proporcionan el medio que hace posible su
convencionalización y, finalmente, su transformación de formatos en actos de
habla más flexibles y móviles…” (Bruner, Jerome. “El Habla del Niño”. Ed. Paidós. Bs.
As. 1994, pág.
63).
El
siguiente paso consiste en la referencia. Una de las fases de la referencia es
que implica una interacción social que requiere de cierta reciprocidad o
acuerdo entre emisor y receptor.
Puede
existir un importante desacuerdo cuando el tema referido tiene la posibilidad
de variar de acuerdo con la interpretación asignada desde la subjetividad del
receptor. En estos influyen los medios para hacerlo, es decir los procedimientos
que hacen a la unión de ambos. Ante el surgimiento de dificultades de esta
índole entre madre e hijo, Bruner explica y da a entender por medio de un
cierto número de prácticas experimentales, un mecanismo al que denominó
“negociación”; mientras que el niño todavía no se expresa lingüísticamente,
existen ciertos balbuceos y gritos, o gestos, etc., que la madre logra
interpretar y de este modo satisfacer sus necesidades. Pero con el transcurrir
del tiempo entre ambos existen ciertas actividades en las que se negociarán qué
nombre se le dará a ciertos objetos.
Como
sustitutos de aquellas cosas sobre las cuales no se hayan realizado acuerdos
aún, existe la señalización que al utilizarla enriquece el paso antes
explicado.
Para
que sea progresiva la adquisición del lenguaje, debe existir la intención en la
madre del niño de ir corrigiendo frecuentemente, y cada vez con mayor
intensidad, cada uno de los balbuceos utilizados por este para expresarse o
referirse a un determinado objeto. Lo mismo ocurre con la petición, en un
principio existe cierta complejidad ya que se debe interpretar lo que el niño
solicita hasta llegar al acuerdo mediante los procesos de la negociación.
El
entrenamiento del niño implica no solamente aprender reglas gramaticales, sino
también su inserción a una cultura determinada, mediante el lenguaje.
La
siguiente cita textual hace referencia a
esta función cultural de la lengua: “…el
requerir proporciona un medio no sólo
para conseguir cosas hechas con palabras, sino para operar en la cultura. Esto
implica no sólo coordinar el propio lenguaje con los requerimientos de acción
del mundo real, sino hacerlo en las formas culturalmente prescritas que involucran a la gente real…” (Bruner, Jerome. “El Habla
del Niño”. Ed. Paidós. Bs. As. 1994, pág. 123)
El
autor menciona que en el crecimiento del niño, en un determinado momento, el
interés de los padres se vuelve hacia los modales del niño antes que a los
buenos usos lingüísticos.
Las
relaciones sociales son pertinentes desde los primeros pasos del desarrollo
intelectual infantil, incluso desde la comunicación pre-lingüística hasta el
momento en que este se integre a nuevos contextos culturales cada vez
superiores. El aprender a usar la lengua
es un hecho social; la intervención del contexto que rodea al aprendiz es la
primordial influencia para dicha adquisición. Lo mismo ocurre con el aprender a
leer y escribir. Daviña vincula a estos procesos con una problemática aun mayor
que consiste en “ser alfabetizado”. “… la
alfabetización como capacidad de hablar, escribir, leer y pensar en forma
crítica…es así una interacción de ese individuo con el mundo en que se lee y
escribe…” (DAVIÑA, Lila. “Adquisición de la Lectoescritura”. Ed.
HomoSapiens. Rosario. 2000 pág.
13).
La
lectoescritura continúa la linealidad y las mismas características (en cuanto a
la adquisición) que el aprender a hablar; es decir que componen un proceso de
aprendizaje sucesivo. Ambos son procesos tanto lingüísticos como sociales,
solamente que la lectoescritura es una práctica puramente cultural y
principalmente construida en una institución escolar en esto difiere totalmente
del aprendizaje primario de la lengua.
El
lugar que ocuparon los padres en los primeros pasos del “aprender a hablar”,
ahora lo constituye el entorno institucional encargado también de crear
situaciones de aprendizajes que contribuyan
a la motivación del niño por aprender estas prácticas.
En
dichos de Lila Daviña que expresa que Vigotsky se vincula con Bruner en tanto
que considera que el niño aprende o se desarrolla, por un lado de modo
“natural” (mecanismos de cambio, biológicos) y por otro “cultural”, en donde
influyen las relaciones sociales y los cambios son producidos mediante la
instrucción del adulto. “…el entorno
social interviene activamente desde que el niño nace y por eso la infancia es
el centro de la prehistoria de los procesos psíquicos superiores y de los
saberes…” (DAVIÑA, Lila. “Adquisición de la Lectoescritura”. Ed. Homo
Sapiens. Rosario. 2000 pág. 22).
Por tal
motivo son pertinentes los aprendizajes iniciales para que se continúe
instruyendo al niño en base a estos conocimientos previos. En esta dimensión
podemos mencionar el concepto de Vigotsky de “zona de desarrollo próximo”.
Para
ser mas explicativo citemos una definición textualmente de Lila Daviña: “…enseñar consiste en ayudar al desempeño a
través de la zona del desarrollo próximo. Se puede decir que la enseñanza tiene
lugar cuando se ofrece ayuda en algunos puntos de la Zona de desarrollo proximo
en la que el desempeño necesita ayuda…”.
En esta
teoría se explica que la escritura deriva del gesto, la imitación y el juego; y
de manera natural el niño descubrirá que la escritura es la representación de
las cosas. Por ende, aprender no será costoso para él ya que en su infancia
hubieron “métodos primitivos” (anteriores a las palabras escritas), gráficos q realizaba en representación de
algo o alguien.
Esto
tiene que ver con el concepto de “referencia” mencionado por Bruner en cuanto a
la comprensión que el niño logra tener en determinado momento, es decir cuando
comienza a reflexionar en las referencias de cada expresión lingüística.
Una vez
que aprenden estos aspectos de la lengua, están capacitados para pasar al
siguiente nivel de desarrollo intelectual; luego se aplicarán diversos métodos
para que los conocimientos del niño sean transformados, consolidados y
adaptados durante el proceso de escolarización.
En
conclusión la alfabetización no sólo provee recursos para desarrollar
capacidades cognoscitivas para reflexionar, diferenciar, integrar, es decir,
procesos de comprensión de la realidad, sino que desarrolla la autoestima y la
valoración de sí mismo, en tanto provee recursos para desarrollar la autonomía
y por ende recursos para atreverse y promover para sí y para los demás
iniciativas que propendan al desarrollo social y humano...". Desde sus primeros días de vida, los niños
interactúan con un entorno alfabetizado en el que los textos escritos están
presentes en formatos diversos y son utilizados con distintos fines. A partir
de estas experiencias, los estudios han mostrado que los niños adquieren un
conocimiento funcional de los componentes, productos y usos del sistema de
escritura y de las formas en las cuales las actividades de lectura y escritura
se relacionan y se diferencian del lenguaje hablado. En este proceso, ellos
descubren la importancia y las funciones de la lectura y la escritura en la
sociedad, en el marco más amplio de otros aprendizajes tempranos, que
constituyen la base de su desarrollo cognitivo, afectivo y social. El proceso que siguen los niños en su apropiación de la
alfabetización, puede ser descrito como una resolución de problemas, que se
inicia con la distinción entre el dibujo y la escritura y avanza hacia una comprensión
progresiva de lo que la escritura representa. Teale (1995) resume los
principios fundamentales de este nuevo paradigma acerca del desarrollo de la
alfabetización:
ü
Aprender a leer y escribir
es un proceso que comienza tempranamente en la vida infantil, a través del uso
de conductas de lectura y escritura genuinas, en el contexto familiar y en los
centros educativos.
ü
Lectura, escritura y lenguaje oral son
procesos psicolingüísticos que evolucionan de manera interrelacionada y no
secuencial, desde el inicio del desarrollo.
ü
El proceso de alfabetización
se desarrolla en contextos reales, a través de actividades significativas,
dirigidas a resolver un problema y no como una actividad aislada.
ü
Los niños aprenden la lengua
escrita a través de una participación activa en su entorno: en actividades de
lectura y escritura compartidas con los adultos y a través de sus propias
producciones.
ü
El proceso de alfabetización
abarca un conjunto de estrategias, conocimientos y actitudes relacionadas con
la lengua escrita y sus funciones sociales.
ü
El desarrollo de la
alfabetización puede ser descrito como una serie de etapas, pero los niños
avanzan a ritmos distintos y a través de aproximaciones diversas
Esto demuestra que los
avances progresivos observados a través de la edad son la base a partir de la
cual se han propuesto una serie de fases en la evolución de la lectura y la
escritura, desde la primera infancia. Estos diversos autores enfatizan su carácter de marcos de
referencia para la observación y el apoyo de los niños en el dominio progresivo
de las destrezas y los conocimientos relevantes para la lectura y la escritura.
A partir de las investigaciones realizadas se puede concluir entonces que si
bien los aspectos mencionados se toman en cuenta, no son el eje fundamental en
el aprendizaje de la lengua escrita. A lo que se apunta actualmente es que los
chicos puedan ir apropiándose de las prácticas de la lectura y escritura en la
sociedad. Es decir, que interactúen con este objeto de conocimiento como
lectores y escritores. En esta edad temprana los niños aprenden a prestar
atención a la entonación y al ritmo del lenguaje y luego muestran su habilidad
para distinguir algunas de las propiedades que caracterizan el lenguaje de su
entorno inmediato.
Bibliografía
BRUNER,
Jerome. “El Habla
del Niño”. Ed. Paidós. Bs. As. 1994.
Cassany, Daniel. Describir el escribir.
Cómo se aprende a escribir, Editorial Paidós, Barcelona, 1984.
DAVIÑA, Lila. “Adquisición de la Lectoescritura”. Ed.
HomoSapiens. Rosario. 2000
Ferreiro Emilia y Teberosky Ana. Los
sistemas de escritura en el desarrollo del niño, Siglo XXI editores, México,
1979.
Ferreiro Emilia y Teberosky Ana. Los
sistemas de escritura en el niño, Siglo XXI editores, 1970.
Grunfeld Diana, Azzerboni Delia y otros. Alfabetización inicial 0-5.
La educación en los primeros años Nº1, Ediciones Novedades Educativas.
Paz
Baeza Bischoffshausen. ¿Qué se entiende hoy por alfabetización inicial? Facultad y Educación Agosto 2006
UNESCO UNICEF, Mirando al futuro del
desarrollo humano en América Latina y el Caribe. Pag.121 1987.
Teale, W. y E. Sulzby -Alfabetizacion
emergente.- 1989.
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ResponderBorrarlindo trabajo
ResponderBorrarmuy lindo el video
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